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sábado, 24 de noviembre de 2012

Italia: Traslado y carta del preso anarquista Alessio Del Sordo



Recibimos y difundimos una carta del preso anarquista Alessio Del Sordo, en prisión tras la operación represiva contra la resistencia NoTAV del pasado 26 de enero. El texto es una contribución a las jornadas anticarcelarias  celebradas en el CSA Kavarna a finales de octubre. Mientras tanto, nos enteramos de que en los últimos días, en vistas al inicio del juicio, el compañero fue trasladado de la cárcel de Prato a la de Turín. 
Actualización: Alessio fue trasladado a Asti.
Para escribirle:
Alessio Del Sordo
C.C. Strada Quarto inferiore 266 – Loc. Quarto Inferiore, 14030 Asti, Italia

DESDE LA CÁRCEL DE PRATO
23 de octubre de 2012
Hola:
Espero que esta carta te llegue antes de las jornadas anticarcelarias.
Aprovecho estas líneas para compartir algunas reflexiones con vosotros, compas del norte. Así que os saludo a todos y empiezo con una pregunta: ¿qué identificamos hoy en día como prisión?.
Los muros externos, los barrotes, los llaveros (los carceleros), el tintineo omnipresente de las llaves, las torturas psicofísicas, la medicalización, las cámaras, el sufrimiento, la indiferencia y la resignación.
Esto y mucho más es una prisión. Pero también podríamos decir que, además de sus manifestaciones coercitivas, la cárcel tiene también un aspecto de lucro económico y de experimentación social que son el aglutinante real. El aspecto económico, en primer lugar:
la población es un recurso económico nada nimio a la que se injerta una serie de especulaciones enormes. Pero aunque no hubiera especulación, todo el aparato representa una fuente de ingresos nada nimia. Todo esto va  evolucionando poco a poco en la medida en que, en muchas cárceles, se está a punto de entrar en el mundo del trabajo a toda velocidad. La producción artesanal, mano de obra a coste cero, totalmente chantajeable, cursos de formación en los que se producen la piezas que útiles para las grandes empresas. En resumen, los nuevos escribanos se están formando… Aquí se da la experimentación social: frente a la desolidarización y el desgarro social que 30 años de paz patronal impuesta han creado, nos acercamos cada vez más a la pesadilla de un mundo dividido entre los incluidos en el proceso productivo-social y los excluidos de todo ello. Partes cada vez mayores de la población son relegadas a los márgenes de este mundo. La prisión fuerza los tiempos, quema las etapas, quien está “dentro” ya está “fuera” de cualquier dinámica social. Ya está excluido. Toda su vida está mediada por la intervención de la institución. Y es esta la que en última instancia tiene la última palabra en todo.
Pero todo lo que he enumerado hasta ahora nos permite identificar de forma detallada, en sus particulares más infames, ¿qué es una sociedad carcelaria como la que vivimos?
Los pocos rasgos que he enumerado anteriormente se pueden encontrar en todos y cada uno de los rincones de las ciudades en las que sobrevivimos. Una prisión a puertas abiertas. Eso es donde estamos sometidos a vivir.
Todo esto solo puede seguir existiendo gracias a la dejadez, la indiferencia, la resignación. Justamente por luchar contra estas posturas, he decidido no pasar por el arresto domiciliario. Resistir con mi pequeña contribución la dejadez esparciendo conciencia, la indiferencia, practicando la solidaridad activa cotidianamente, la resignación, con la insubordinación constante. Pasadme por alto esta perorata de obviedades que he escrito, todo esto lo sabemos todos. Practicarlas también dentro de una cárcel infame es una forma de no alejarse del camino de lucha y vital de uno. El salir en arresto domiciliario autorelegándome a una encarcelación doméstica habría querido decir autoneutralizarme, “colaborar” con las autoridades en el momento en que mi conducta era y es perseguida.
Dejar espacio a otra resignación, a otra indiferencia, a otra dejadez,a veces, muchas veces, entre estos muros y fuera he escuchado discursos que remarcaban la dificultad de atacar un monolito de mil venas como la institución carcelaria, al contrario, creo que todo lo que se articula, se puede desarticular, que depende de la fuerza, del coraje, de la dedicación, del ingenio que utilizamos para dar cuerpo a un deseo enorme.
Un mundo sin prisiones un mundo sin autoridad.
Mientras escribo estas líneas, ha habido cuatro intentos de suicidio. Uno, por desgracia, ha llegado a puerto. La oscuridad ha tomado otra vida. Un chico de 25 años, no importa su origen, pero decidió acabar con todo. Lo llamaban Hallowi, no lo conocía. Esta noche mientras se golpeaban los barrotes al grito de asesinos, asesinos, he aprovechado para vaciar mis pulmones gritando los nombres del director Vincenzo Tedeschin, del comandante Guseppe Pilomili, del inspector de la división de media seguridad Salvatore Fiorenzano llamándolos por sus verdaderos nombres, infames asesinos. Esta mañana, en cambio, después de haber tenido visita me he negado al registro. Otro informe. Un pequeño gesto inútil. Mientras tanto, intento crispar, martilleando a todos sobre la necesidad de organizarnos. No tengo ninguna intención de rendirme, las escenas de maderos que se reían, mientras un chico que había intentado suicidarse era trasladado a la enfermería, no me abren heridas en el corazón, en todo caso, me guían en el propósito de hacer que de todo esto queden solo escombros ennegrecidos por el fuego. Palabras grandilocuentes, soy consciente de ello, no obstante son con las que puedo expresar el profundo odio que siento.
Haré, pues, aquello que sé hacer mejor, seguir luchando.
Vivo mi vida, no me malinterpretéis, no es mi intención juzgar las decisiones de los demás. De hecho, creo que las opciones de cada uno de nosotros, cuando se hace con plena conciencia y no se mete en problemas a los demás son extremadamente dignas, que cada uno haga lo que considera justo.
Ahora os saludo a todos. Todos el masculinos se pueden leer en femenino. Me parece jodidamente aburrido escribir todo el rato o/a.

Fuego y revuelta.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Italia, Presxs NO TAV: Carta de Alessio desde la cárcel de Prato

Italia, Presxs NO TAV: Carta de Alessio desde la cárcel de Prato


Tras su traslado de la cárcel de Turín a la de Prato, el preso anarquista Alessio Del Sordo, encarcelado tras la operación represiva contra el movimiento NO TAV del 26 de enero de 2012, ha escrito la siguiente carta.

23 de agosto de 2012

Hola a todxs:

Os escribo desde la cárcel de Prato donde me trasladaron ayer por la tarde. Hacía unos días que me apestaba a traslado, así que estaba preparado para ello. Los días anteriores había habido jaleo con un brigadier que había tenido que abandonar las sesiones tras insultos y golpes.
Por tanto, daba por descontado que me deportasen y, así, me preparé.
Llegaron a las 05:30, estaba despierto y dije que no tenía problemas en hacer el viajecillo. Gané tiempo para ir al baño, beberme un café (no hay jarana sin café) y prepararme lo mejor posible para resistir. A las 06:30, llegó un solo guarda a decirme que era hora de irse. Respondí que no me movería. El guarda se quedó desconcertado y le sugerí que pidiera refuerzos. En ese momento, alerté a amigos y compañeros de la sección diciendo que me estaba preparando para resistir. A mi nuevo compañero de celda le dije que no se metiera en medio.
Casi una hora después, llegaron ocho creyendo que la mole me impresionaría y que cedería.
En realidad, estaba preparado. Bien untado en aceite de girasol, un papel con todas las direcciones y tres sellos pegados a la polla con cinta adhesiva.
Para darme una pequeña ventaja, cubrí el suelo de la entrada de la celda con aceite. A la enésima negativa, entraron, el impulso hizo que se resbalaran dos sobre el aceite, un brigadier se estrelló contra el taburete y se quedó aturdido. Justo iba a propinar otro golpe y se me echaron encima. Comenzó un cuerpo a cuerpo. Pero gracias al aceite y a algunos movimientos que aprendí en el patio, resistí. Fui derrotado, como estaba lo previsto; aunque cuando no puedes vencer, tienes que hacer que la derrota sea digna de ser contada.
Me llevaron en volandas por toda la sección entre gritos, insultos mezclados con saludos y suertes. No sé nada de mis cosas.
En la oficina de registro, seguí desafiando a la carroña, invitándoles a entrar a la celda de aislamiento. Los cobardes no entraron.
Tenía que haber salido a las 07:00. Dejé Le Vallette alrededor de las 10:00. Desde el blindado, vislumbré a compas que vinieron a repartir octavillas a la salida de la cárcel. El viaje fue una sauna. Esos cabrones de la escolta se piraron a comer al autogrill y me dejaron asándome una hora.
Cuando entramos en Prato, vi una pintada roja en un muro amarillo vómito: “VIVA BRESCI”. Y, joder, compas, viva Bresci.
Entré en la sección a las 19:00, después de los procesamientos clásicos para lxs que entran.
Sección III, media seguridad, cámaras por todas partes en los pasillos.
Estamos en celdas de tres, hay dos chavales conmigo que acaban de llegar del aislamiento. Dije: “buenas tardes, prisioneros, ¿se puede?”, respuesta: “tienes razón, estamos en carcelados, no detenidos. Claro que se puede”. Me recibieron preparándome la cama y alimentándome. Para las crónicas, esperamos a esta mañana. Admito que ayer estaba un poco cansado.
Ahora sé que en esta cárcel somos 700, los tres cuartos en media seguridad y el resto en alta seguridad. Me cuentan que Prato es un centro de castigo. Mientras, esta mañana, después de que se corriera la voz de que había llegado un nuevo peregrino, vinieron a saludarme. La mayoría conoce a “Olga” y mantienen una correspondencia. Alguno le ha echado un ojo a un panfleto en el que había un escrito mío, así que me acogieron con palmadas en el hombro.
Ahora quiero poder resistirme mejor, me ambiento un poco y vemos cómo van las cosas.
Después de varios meses en la XII de Turín puedo hacer balance y creo que se puede conseguir mucho organizándonos entre prisioneros. Puedo aprovechar meses de experiencia y una determinación mayor.
Estoy sereno, con la moral alta y soy consciente de que la única defensa posible contra el poder es el ataque directo.
Sé que muchxs compas creen que mi elección de no acogerme a la defensa legal es una elección poco inteligente, poco astuta y que mina la unidad del movimiento NO TAV. Pensad lo que queráis, compas, solo os puedo decir que usaré la inteligencia, la astucia de la que dispongo para unirme a los hombres y mujeres que combaten contra este existente para lanzar golpes cada vez más precisos y dejar claro que seguiré enfrentándome donde sea y a lo que sea.
Y que le den a cualquier arreglo de politicuchos.
Dicho esto, estoy bien aunque desprovisto de, prácticamente, todo.
Volveré a escribir pronto.

Fuego y revuelta,

Alessio

Para escribir y expresar tu solidaridad al compa:

Alessio Del Sordo

C.C. via La Montagnola 76
59100 Prato (Italia)

Extraído de: http://es.contrainfo.espiv.net/2012/09/18/italia-presxs-no-tav-carta-de-alessio-desde-la-carcel-de-prato/